Entre los caminos y lugares comaltecos
Fotos de Mario Castillo Derbez
Domingo 22 de Agosto de 2021 11:40 am
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CAMINAR por los caminos del norte del estado de Colima y poder
visitar lugares, que por sus características naturales causan asombro, es una
experiencia enriquecedora para el estado anímico de cualquiera.
El municipio de Comala tiene en su territorio un sinfín de
lugares que pueden disfrutarse libremente, pero hablando exclusivamente de la
zona cercana al Volcán de Colima, hay zonas que causan un magnetismo muy
particular.
Bajar del transporte público en La Becerrera, sentir el
fresco matutino de la zona, alejarse de calor húmedo que reina en la ciudad, es
una usanza que puede ser asequible para cualquiera que requiera salir de la
rutina que nos impera cada día. La vista del amanecer en el Río de la Lumbre,
coronando por los rayos del Sol, vislumbrando el Coloso de Fuego a lo lejos,
mientras el agua fresca se escurre entre el pedregal de su sendero, es una
postal envidiable.
Y si volteamos la vista hacia el poniente, podemos ver otra
escena pintoresca en todos los sentidos, pues la misma afluencia de agua
recorre en dirección a la Exhacienda San Antonio, que entre la espesura de la
naturaleza se asoma, ya rozando los límites con el estado de Jalisco; ambas
imágenes totalmente contrastantes, con solo girar.

Traer café bien resguardado en un vaso térmico y tomarlo a
las primeras horas del día, en las orillas de la Laguna La María, rompe de tajo
cualquier monotonía mental que nos invada en el momento. Caminar entre la zona
boscosa que impera todo alrededor y escuchar los sonidos ambientales que se
generan, como el canto de las aves en las copas más altas de los árboles, el
vuelo de los insectos y el agua de los pequeños riachuelos, alimenta esta
sensación de desconexión emocional.
Y no solo es esto, pues a pesar de que una serie de montes
encierra toda la laguna sin poder vislumbrar el Volcán, se puede apreciar sin
ninguna dificultad con tan solo ir sobre el pintoresco camino que conduce a la
comunidad de La Yerbabuena.

Si continúas por ese mismo sendero podrás disfrutar de un
confortable clima fresco, una zona llena de riachuelos y arboledas que te
acompañan por todo el camino; y llegando a un par de kilómetros antes de la
población, te encontrarás con una cerca metálica blanca, desde ahí puede
apreciarse en toda su majestuosidad el Volcán de Fuego, y aunque esté
parcialmente cubierto por nubarrones, siempre se asoma una parte del coloso,
imponiendo su inconmensurable presencia a todos los visitantes.
Si bien el regreso a la ciudad es inminente, el retorno
también puede tornarse bastante agradable, alejarse por un momento de la
comunidad y andar por la orilla de la carretera es sin dudas una actividad, que
aunque es cansada, también es reconfortante.
Respirando el aire fresco y limpio, mientras esperas a que
alguien que pase por la carretera te dé la oportunidad de darte un “aventón” a
la localidad más próxima, como Cofradía, para poder asegurar tu retorno seguro
a la urbe colimense.

Mario Alberto CASTILLO DERBEZ