Umbral
MARÍA EUGENIA GONZÁLEZ PEREYRA
Martes 07 de Abril de 2026 10:21 am
LA Pascua llega
puntual, aunque no siempre sepamos con exactitud cuándo cae. Lo que sí sabemos
es que éstos son tiempos de conmemoración en muchas culturas alrededor del
mundo, tiempos que hablan de algo mucho más profundo que un calendario. En hebreo, Pascua
se dice Pesaj, y su significado es elocuente: pasaje. Como un túnel. Entras por
un lado, atraviesas la oscuridad, y llegas a la luz. Esa imagen ancestral no es
exclusiva de ninguna religión; es universal. El conejo que tanto asociamos con
estas fechas no es capricho comercial: aparece como símbolo de fertilidad
porque es justamente en primavera cuando el reino animal renueva su estirpe,
cuando la vida se afirma con fuerza, cuando la trascendencia continúa. Vida,
luz, renovación. Impresionante para quien sabe apreciarla. Y de eso quiero
hablarte hoy. La vida nos pone
frente a túneles oscuros con una regularidad que a veces cansa. No es metáfora:
hay momentos en que la adversidad se instala, el dolor ocupa todo el espacio y
cuesta imaginar que hay salida. Pero hay algo que pocas veces nos preguntamos con
honestidad: ¿cómo entro a ese túnel y cómo decido salir? Porque sí, hay una
decisión ahí. No siempre sobre lo que nos ocurre, pero sí sobre la actitud con
la que lo habitamos. En el umbral de ese túnel oscuro, elegimos quiénes somos
cuando entramos y quiénes queremos ser cuando salgamos. Esta Pascua te
hago una invitación concreta: detente un momento y pregúntate en qué necesitas
renacer. ¿Qué esperanza llevas tiempo aplazando? ¿Qué orden interno está
esperando ser restaurado? ¿Qué dolor ya cumplió su ciclo y merece quedarse
atrás? Y al mismo tiempo:
¿qué viene por delante? ¿Qué estás disfrutando hoy, aunque sea pequeño? ¿Qué
estás apreciando? Cuida tu atención.
Las noticias, las alarmas, el ruido constante tienen una habilidad
extraordinaria para instalar la mirada en el dolor y hacernos creer que eso es
todo lo que existe. No se trata de negar la realidad, sino de no dejar que ella
sola te defina. Busca activamente dónde está el amor. Está ahí, aunque no
encabece ningún titular. Y recuerda la
llave más poderosa que tienes: la gratitud consciente. No la gratitud de
protocolo, sino la que nace de reconocer que lo que la vida o el otro te otorga
viene desde el amor y la compasión, aunque a veces llegue disfrazado de
dificultad. Cuando eso se comprende de verdad, las sombras no desaparecen, pero
la luz empieza a ganar terreno. ¡Innovemos
algo ya! Que esta Pascua colme tu corazón. Que se rompa el cascarón y
encuentres la luz que te sostendrá ante toda adversidad. Que cada paso, de un
punto al otro, esté habitado por un corazón que sabe quién es y hacia dónde va. *Terapeuta
Emocional
