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APLAUSOS… Y AHORA SÍ, A CUMPLIR



VÍCTOR MANUEL VILLALOBOS CHÁVEZ

EL CENTINELA DEL AUTISMO


Viernes 10 de Abril de 2026 11:48 am


COLIMA tiene una habilidad peligrosa: sabe verse bien. Nos gusta la foto, el evento, el listón, el discurso de “somos un estado solidario”. Y sí, hay gente buena. Pero la pregunta que casi nunca hacemos es la única que importa: ¿se nota esa solidaridad cuando no hay cámara?

En el marco del 2 de abril y del Mes del Autismo, celebro que distintas instancias de gobierno hayan dado cifras y hayan dicho que las condiciones para la atención del autismo son buenas. De verdad: que hablen del tema importa, que midan importa, que informen importa. Pero si vamos a poner números sobre la mesa, pongamos también la realidad completa: espero que esas cifras alcancen a las entre 6 mil y 9 mil personas que estimamos que viven con autismo en el estado.

Porque si lo que se está reportando hoy representa apenas un 10 o 15 por ciento de esa población, entonces sí: aplausos por ese avance. Pero falta el resto. Y ese “resto” no es un detalle estadístico: son familias enteras que siguen sin diagnóstico, sin escuela que ajuste, sin acceso constante a terapias, sin atención médica digna, sin oportunidades laborales, sin transporte accesible, sin orientación, sin red. El problema de Colima no es hablar de autismo. El problema es creer que ya lo resolvimos porque ya lo mencionamos.

A veces Colima no excluye por maldad; excluye por comodidad. Es más fácil pedirle a la persona que se adapte que adaptar el entorno. Es más fácil decir “tenga paciencia” que hacer ajustes reales. Es más fácil llamar “problema” a lo que no entendemos que aceptar que el problema es un sistema rígido.

En derechos humanos esto no es opinión: el Estado es titular de la obligación. Salud, educación, accesibilidad, protección social e inclusión laboral son derechos, no favores. Pero lo que también es cierto -y a veces se nos olvida- es que la sociedad y las empresas son responsables de lo diario. La inclusividad no se decreta: se practica. Se practica cuando el guardia no humilla, cuando el maestro no expulsa, cuando el negocio no se burla, cuando el empleo se adapta con ajustes razonables, cuando la ciudad deja de ser una carrera de obstáculos para quien vive distinto.

Por eso, si el gobierno dice que “vamos bien”, perfecto: entonces el siguiente paso es demostrarlo con cobertura real, no con discursos. Que las cifras se vuelvan acceso, que el acceso se vuelva continuidad, y que la continuidad se vuelva vida digna. Porque de nada sirve atender bien… si solo se atiende a pocos.

Yo no escribo para negar avances; escribo para evitar el autoengaño. Para que no nos conformemos con el porcentaje que ya está dentro, mientras miles siguen afuera. Colima puede seguir presumiendo… o puede empezar a cumplir en serio.

Menos símbolo, más congruencia. Menos celebración prematura, más metas claras. Y una sola medida de éxito: que la atención alcance a todos, no a una parte.

Porque al final, no es un eslogan: es una tarea compartida. El Autismo Nos Une.

 

*Director ejecutivo de la Fundación de Autismo TATO y vicepresidente de Responsabilidad Social ante la Canaco Colima