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ARNOLDO VOGEL: EL CÓNSUL



JOSÉ ÁNGEL BRAMBILA LEAL


Lunes 13 de Abril de 2026 1:26 pm


ARNOLDO VOGEL: EL CÓNSUL

 

JOSÉ ÁNGEL BRAMBILA LEAL

 

Ignoro cuántos colimenses, descendientes del ilustre alemán Arnoldo Vogel, habiten estas tierras que él tanto amó y por las que entregó su vida; pero conocer la historia de este hombre singular nos remite a aquellos personajes que describían un mundo nuevo en las páginas alucinantes de Julio Verne. Aunque formaba parte de la Hacienda de Montitlán (Molinytitlán, antes de la llegada de los españoles) cuando Arnoldo Vogel llegó montado en una yegua a lo que muchos años después sería su Hacienda de San Antonio, sólo vio una maravillosa laguna, a la que la leyenda le concedió el nombre del Jabalí y, casi unidas, lo que serían las lagunas del Calabozo y La María. 

Con apenas 19 años de edad, Arnoldo Vogel llegó a Colima en 1868. Aquí contrajo matrimonio con una nayarita de nombre Clotilde Quevedo; mujer que, junto con la hacienda de San Antonio, fueron los grandes amores de su existencia. Con datos de la hemeroteca Scielo y basados en la acuciosa investigación del escritor Carlos Tello Díaz, nos damos cuenta de la singular vida de Don Arnoldo Vogel, quien, cuando ya le quedaba poco tiempo de vida, en una carta dirigida a Luis León, secretario de Agricultura y Fomento en el gobierno del general Plutarco Elías Calles, le cuenta los altibajos de su existencia, dedicada íntegramente a la Hacienda de San Antonio, que él había transformado, cuando, (según le contó), “de un terreno sin cultivo, de espesos montes y sin modo de hacer riegos, he hecho la única grande plantación de café que existe en el estado”. ¡Y todo era cierto!

Arnoldo Vogel, visualizando un Colima grande y próspero, se dedicó a construir -entre los años de 1879 a 1890- el casco de la hacienda, al que se referían como La Casa Grande, y también llevó a cabo las funciones como Cónsul de Alemania y, según cuenta Carlos Tello Díaz, fue el principal impulsor del ferrocarril urbano de Colima y presidió la Compañía de Potencia y Luz Eléctrica de Colima; pero dándole prioridad a la producción de café en su Hacienda, el cual adquirió fama más allá de las fronteras del país, llegando a ser servido en la mesa de la familia imperial en el palacio de Berlín, el mismo que tuvo que ser demolido en 1950, por los estragos de la segunda guerra mundial.

Cuando Arnoldo Vogel murió (1926), la hacienda perdió el esplendor, fruto de varias décadas de trabajo que este ilustre hombre le había dedicado, desde la nada hasta su encumbramiento. Casi 50 años después de su muerte, la hacienda fue adquirida por Antenor Patiño, que acababa de terminar la construcción del hotel Las Hadas, en Manzanillo, que fue el mejor hotel de playa en su momento. Ojalá y pronto podamos dar continuidad a estas historias fascinantes. ¡Y vuelta a la maravillosa oportunidad de trabajar! Enhorabuena.

¿Gusta opinar? Lo espero en Las Mentadas.

 

jbrambilaleal@yahoo.com.mx