Desacuerdo
EDITORIAL
Jueves 16 de Abril de 2026 9:39 am
Aunque no está
considerada como parte de la canasta básica, la tortilla es un alimento
esencial en las mesas de las familias mexicanas, ya que es un producto
consumido por el 98.6 por ciento de la población del país. Recientemente, la Unión
Estatal de Tortilleros en el estado dio a conocer que el precio del kilo de
tortilla podría incrementarse el próximo mes de mayo, por lo que llegaría a
venderse hasta en 32 pesos en las tortillerías y en 35 pesos en las tiendas de
abarrotes. Sin embargo, en los municipios de Tecomán y Manzanillo, el precio ya
supera los 32 pesos en algunos puntos de venta. Actualmente, el kilo de
tortilla se vende entre 28 y 30 pesos, esto en mostrador como en servicio de
reparto; sin embargo, con el ajuste previsto, el incremento sería de entre 3 y
5 pesos por kilogramo. El último ajuste al costo del alimento se realizó hace
más de un año. La agrupación señaló que
esta medida que se pretende tomar se debe al alza en insumos, combustibles y
costos operativos que mantienen los productores, lo que les complica mantener
los costos actuales. Por su parte, ayer, la
presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que no hay ninguna razón para que aumente
el precio de la tortilla, ya que, argumentó, los granos de maíz están en el
nivel más bajo de la historia. Posterior a esta
declaración, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural y la Procuraduría
Federal del Consumidor descartaron el aumento del precio de la tortilla, ya que
no existe un incremento en el costo del maíz en grano ni de la harina de maíz
que justifique un alza en dicho producto para las familias mexicanas. A través del Acuerdo
Nacional Maíz-Tortilla, la mayoría de las asociaciones nacionales de la
industria de la masa y la tortilla y las principales empresas harineras han
asumido el compromiso de mantener la estabilidad en los precios, sin embargo,
la realidad es que en algunos estados de la República ya hay un incremento en
el producto, en detrimento de los bolsillos de las familias.
Ante esta situación, es
necesario que, si no está autorizado este incremento, se respete la tarifa
actual, ya que, de no hacerlo, este ajuste representaría un desafío directo
para la economía familiar.
