RAZONES
JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ
“El futbol, la política de los pueblos”
Jueves 11 de Junio de 2026 12:09 pm
DICE Jorge Valdano que “el futbol es el estado de
ánimo”. Tiene, como en muchas otras cosas, toda la razón, y lo que va a ocurrir
hoy exhibirá el estado de ánimo de una ciudad, la de México, que está harta de
tanta dejadez, capricho e improvisación, y de un país donde se acumulan los
problemas críticos sin que se cierre, aunque sea uno. Comencemos por una declaración de principios: amo el
futbol, no recuerdo un solo momento de mi infancia en que no estuviera atado a
un balón. Como hizo Eduardo Galeano, desearía colgar el cartel de “cerrado por
futbol” y quedarme, cerveza en mano, viendo todos los juegos del Mundial. Nada
hay más alejado de mi visión personal e ideológica que boicotear una
competencia deportiva, sobre todo un Mundial de Futbol, ni siquiera cuando
sabemos que se ha convertido, lamentablemente, en un instrumento de comercialización
que desafía incluso el sentido común. Y entre todos mis deseos, uno de los más
fervientes es que lleguemos, por lo menos, al quinto partido. Nuestra gente y
nosotros necesitamos alguna alegría. Pero la realidad es canija, testaruda y se ha colado
en este Mundial como la humedad. No vivimos en la Ciudad de México, escribíamos
esta semana, un ambiente de Mundial, porque como dice Valdano, “el estado de
ánimo” no está para la fiesta. El gobierno de la ciudad y en su ámbito el
federal, además enfrentados entre ellos, no han cumplido con los objetivos
mínimos como para que nos sintamos orgullosos de nuestra Ciudad de México, como
lo estuvimos hasta hace algunos años, por más problemas que tuviéramos, como lo
estuvimos en 1986, aunque viniéramos de una tragedia terrible. La CDMX ya no aspira a ser una metrópoli moderna, se
ve y siente empobrecida, disminuida. La ciudad no sólo está sucia, inundada,
sin desazolvar, con obras sin terminar o mal terminadas al triple de su costo,
como el tristemente célebre Jardín colgante, que costó casi 2 mil millones de
pesos, y no es una cosa ni la otra: no es un jardín, es una suerte de puente
sobre calzada de Tlalpan, con plantas y flores, que al día de ser inaugurado ya
tenía grietas y se inundaba por las lluvias. Las obras del metro o las del AICM
tampoco se han concluido y son, como casi todo lo que se hizo en la ciudad, de
ornato, no solucionan los problemas estructurales. El aeropuerto exhibe cada
día la insensatez de López Obrador de cancelar el aeropuerto a medio edificar
en Texcoco, que además, seguiremos pagando hasta 2047, aunque no se haya
construido. Los chilangos estamos avergonzados de nuestra ciudad: no queremos
recibir así a miles de visitantes. No somos lo que muestra la ciudad. Pero eso se acrecienta con las provocaciones y el
chantaje, el vandalismo y la violencia de la CNTE, de los militantes de
Ayotzinapa o los de la CTEG. Son grupos y líderes impresentables que se rigen
solamente por sus intereses políticos, jamás por la educación, los derechos
humanos, o incluso los legítimos intereses sindicales. No hay provocadores
externos como dice la presidenta Sheinbaum: los provocadores son esos mismos
grupos y dirigentes, lo que sucede es que antes los utilizaban, eran un
instrumento opositor y desestabilizador y ahora que son gobierno sufren las
consecuencias del monstruo que crearon. Pero al mismo tiempo hay movilizaciones, que hoy
también confluirán con esas otras, que son legítimas: son las de las madres
buscadoras, que no han sido recibidas en ocho años por los gobiernos de la 4T
mientras se siguen sumando los desaparecidos, y ya llevamos más de 130 mil.
Marcharán los jubilados y pensionados a los que se les quitó o redujo las
pensiones por un acto arbitrario en lugar de actuar sólo contra el fraude que
el sexenio pasado pergeñó Jesús Ramírez Cuevas, con un grupo del SME, para
dotarlos de pensiones e indemnizaciones millonarias e ilegales. Se movilizarán
los campesinos a los que López Obrador dejó sin financiamiento ni apoyos al
desaparecer Financiera Rural (y con daños agregados como el cierre de la
frontera al ganado por el gusano barrenador, consecuencia directa de la
decisión de su gobierno de cerrar granjas de moscas que había en Chiapas para
combatir ese mal, que hoy ya cruzó el país y llegó a los Estados Unidos).
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