PUERTOS Y FRONTERAS
FERNANDO A. LIRA MARTÍNEZ*
La visión de un vista aduanal: por qué Nuevo Manzanillo es clave
Miércoles 26 de Agosto de 2026 11:10 am
Hablar de Manzanillo es hablar del pulso del comercio
exterior mexicano en el Pacífico. Con más de cuatro décadas de servicio en
aduanas, quien escribe estas líneas puede dar testimonio de cómo este puerto
pasó de ser un muelle de altura con bodegas modestas a convertirse en el
principal nodo logístico del país, moviendo más del cuarenta por ciento de los
contenedores nacionales. Hoy, el Proyecto Nuevo Manzanillo representa no una
ampliación más, sino un cambio de escala histórico que definirá nuestra competitividad
en los próximos treinta años y que debe entenderse como proyecto de Estado, no
de coyuntura. Quienes nos formamos en la Escuela Nacional de
Capacitación Aduanera entre 1978 y 1982 aprendimos en el aula y en el patio de
reconocimiento que una aduana no es solo una oficina de despacho, es la puerta
de la soberanía económica y el primer filtro de seguridad nacional. Esa lección
cobra vigencia frente al nearshoring. México ya no compite solo con precio de
mano de obra, compite con tiempo de entrega, certidumbre jurídica, trazabilidad
y velocidad logística. Nuevo Manzanillo responde a eso con mayor calado para
buques de hasta dieciocho mil TEU, terminales semiautomatizadas, patios
inteligentes y aduana 4.0. El respaldo de la presidenta de México, Claudia
Sheinbaum Pardo, ha sido fundamental para darle continuidad y visión de largo
plazo. Su enfoque de entender los puertos como polos de bienestar y no solo
como infraestructura, coloca a Manzanillo en la agenda nacional de desarrollo
con justicia social. Bajo su conducción, el proyecto se articula con el Plan
México y los corredores logísticos que conectan el Pacífico con el centro y la
frontera. En el ámbito local, la gobernadora de Colima, Indira
Vizcaíno Silva, ha hecho un trabajo clave de gestión territorial. Su gobierno
ha impulsado mesas con comunidades, pescadores, empresarios y universidades
para que el crecimiento portuario se traduzca en vivienda, agua, movilidad y
educación técnica para las familias de Manzanillo y Cihuatlán. Ese equilibrio
entre puerto y ciudad es lo que hará sostenible el proyecto. Un tercer pilar es la Secretaría de la Defensa
Nacional (Sedena), a través de sus agrupamientos de ingenieros. La experiencia
de Sedena en obras de gran calado, con disciplina, tiempos acotados y manejo
transparente, da certeza de que el nuevo recinto, sus vialidades y plataformas
logísticas se construirán con estándares de seguridad y eficiencia de clase
mundial. Su coordinación con Marina, Aduana y Asipona es garantía de orden y
soberanía. El impacto es directo para el agente aduanal y el
vista aduanal. Reducir el despacho de setenta y dos a veinticuatro horas es
ahorro en almacenajes y sobrestadías que paga al final el consumidor. Un
corredor eficiente puede bajar veinte por ciento el costo terrestre. Desde la generación 78-82 de la ENCA, vemos este
proyecto como cerrar un ciclo con orgullo. Iniciamos aforando con libro y
calculadora, hoy vemos IA que prevalida. Pero el principio no cambia: facilitar
el comercio legal y servir a México con honradez. La tecnología ayuda, pero el
criterio del vista es insustituible. Nuevo Manzanillo no es solo concreto y acero. Es la
confirmación de que México quiere ser potencia logística del Pacífico. Con
presidenta, gobernadora, Sedena y sector aduanero en la misma mesa, ganará
Colima y ganará México. Porque cuando Manzanillo avanza con orden, con técnica
y con patria, avanza México. *Vista Aduanal/Egresado de la Escuela Nacional de
Capacitación Aduanera (ENCA), SHCP, Generación 1978- 1982/40 años en Comercio
Exterior y Aduanas
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