Nadie se queda fuera
JULIO LEÓN TRUJILLO*
Lunes 21 de Septiembre de 2026 8:37 am
Todas
y todos nos beneficiamos del sistema de becas más grande de México, aunque no
seamos becarios. Hace poco lo volví a comprobar. El
otro día escuché: "sé que no soy candidata a una Beca Bienestar, pero me
alegra vivir en un país que apoya a sus estudiantes". Esa frase me hizo
ver con ojos renovados el trabajo que se lleva a cabo en la institución. ¿Por
qué digo esto si las becas son solo para las y los estudiantes? Aquí va un dato
que me parece bastante significativo y que ayuda a responder esta interrogante.
El
Banco Mundial señala que la educación es “la vía más segura para salir de la
pobreza” y documenta que cada año adicional de escolaridad contribuye a
fortalecer las instituciones y la cohesión social. Es
decir, cuando más personas estudian durante más años, no solo mejora su vida,
sino que más gente entiende cómo funcionan sus derechos, participa, confía en
las reglas, resuelve conflictos sin necesidad de violencia y sostiene
comunidades más estables. ¿Qué
significa esto? Que la beca de un joven que quizás nunca vamos a conocer está
consolidando, silenciosamente, el lugar en donde vivimos. Todas y todos estamos
dentro de lo que las becas construyen, aunque nunca hayamos recibido una. Quizás
ahora se pueda entender mejor por qué se invierte tanto en educación y por qué
se le ha dado tanto impulso a Becas Bienestar, sobre todo desde hace dos años
que la presidenta Claudia Sheinbaum tomó el rumbo del país. A
finales de 2024 se atendía a poco más de siete millones de beneficiarios. Hoy
son cerca de veinte millones. Antes había tres becas; ahora son cinco y la
apuesta es seguir ampliando la cobertura para que nadie se quede atrás. Las
becas crecieron hacia afuera y se mejoraron hacia adentro. Hoy es la propia
institución la que se encarga de entregar las tarjetas en las que se depositan
los apoyos y se ha logrado establecer controles cada vez más sofisticados para
cuidar cada peso como si fuera propio, porque ese dinero es de todas y todos
los mexicanos. El
acercamiento con las personas también cambió. Hoy nos conocen porque vamos a
las escuelas con las asambleas y porque mantenemos una comunicación constante
con las y los servidores de la educación, que son quienes mejor conocen cada
estado y cada municipio. A través de su palabra, Becas Bienestar explica,
acompaña y resuelve dudas. Ahora
somos un gran equipo que tiene presente lo que su esfuerzo representa para el
país. Y
es que cuando una o un estudiante se queda en la escuela gracias a un apoyo,
tiene más probabilidades de encontrar un buen trabajo, va a ganar mejor, va a
contribuir con sus impuestos, va a criar a su familia inculcándole la
importancia de estudiar. Esa
suma, sostenida durante años, es lo que termina moviendo la aguja de un país
entero; no es una mejora aislada, sino una base económica y social distinta. Cuando
millones de familias empiezan a dar por hecho que estudiar es el camino, la
nación deja de depender de que unos cuantos salgan adelante por golpe de suerte
o por privilegio y empieza a construir algo más parecido a un piso común; gente
mejor preparada sosteniendo con su trabajo y sus decisiones a las y los demás. Así
es como, sin saberlo, las y los mexicanos que ya están y los que van naciendo,
también se benefician de las becas. Si
alguna vez alguien les dice que esto no les toca, díganles que sí les toca,
aunque nunca hayan llenado una solicitud, porque el país que estamos
construyendo también es el suyo. *Director
nacional de Becas Bienestar
“Las
opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no
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